Chanel presentó su colección de Alta Costura Otoño-Invierno 2025/26 en el Salón de Honor del Grand Palais, trasladando a los invitados a un universo íntimo que evocaba los primeros salones de Alta Costura de Gabrielle Chanel. En un escenario que recreó la esencia de la maison y su histórica dirección en el 31 rue Cambon, la firma rindió homenaje a la tradición, al savoir-faire artesanal y a la elegancia atemporal que ha definido a Chanel durante más de un siglo. Una propuesta que apostó por la pureza, los tonos naturales y los símbolos más personales de Coco Chanel, en un desfile donde moda e historia se fundieron de forma impecable.
Sobre la pasarela, predominaron las siluetas clásicas reinterpretadas. El tweed volvió a ser protagonista absoluto, abriendo la colección con vestidos beige y capas decoradas con plumas y flecos. A medida que avanzaba el desfile, la paleta se enriqueció con tonos dorados, burdeos, negros y destellos metálicos que iluminaron trajes, faldas satinadas y chaquetas con cuellos de pelo. Los detalles artesanales destacaron en cada look, con bordados de lentejuelas, botones joya, espigas de trigo en apliqués y largos abrigos decorados con plumas estratégicas que simulaban lunares. Las botas altas de piel en negro, blanco y marrón sorprendieron como un giro moderno dentro de la colección. El desfile culminó con un imponente vestido blanco, fiel a la tradición nupcial de Chanel, cerrando un capítulo que reafirma el legado de elegancia y sofisticación de la maison parisina.
Imágenes Cortesía de Chanel