Elie Saab presentó su colección de Alta Costura Otoño-Invierno 2025/26 como un estudio refinado sobre la gracia, la estructura y el simbolismo del ornamento. Lejos de buscar la sorpresa fácil o el dramatismo escénico, el diseñador libanés propuso una elegancia sosegada, cargada de intención y sostenida por la maestría artesanal que ha definido su sello desde hace décadas. En una atmósfera íntima, Saab reafirmó su lenguaje atemporal, arraigado en la tradición de la Alta Costura pero en sintonía con una feminidad contemporánea que ya no necesita justificarse.
Sobre la pasarela, las siluetas alargadas, las transparencias delicadas y los bordados con cristales se mantuvieron como protagonistas. Destacaron los volúmenes etéreos y los cortes regales que evocaron un pasado donde la opulencia reinaba y la vestimenta era símbolo de poder y belleza. Las aplicaciones florales de gran tamaño se integraron no como adorno, sino como parte estructural de las piezas, emergiendo desde cinturas, hombros y faldas para reforzar la escultura de las prendas. La paleta cromática sobria en marfil, rosa ceniza, granate y pasteles aportó serenidad a las composiciones, mientras las capas de tul y seda se extendían más allá de las siluetas como ecos visuales. Los bordados, presentes pero discretos, aparecieron como destellos estratégicos en mangas, corpiños y faldas. Una colección fiel al ADN de Elie Saab, que celebra la fantasía convertida en alta costura.