La segunda carta conceptual del hotel transformó el lenguaje de la coctelería en un relato poético y sensorial, con cócteles inspirados en la naturaleza, la atmósfera y la magia del jardín urbano más sorprendente de Santiago.

En lo alto de Santiago, entre el cielo urbano y un jardín que parece flotar, el Courtyard Santiago Las Condes transforma la coctelería en poesía con “Estación Encantada”. No se trata solo de bebidas, cada cóctel es un relato sensorial, inspirado en la naturaleza, la atmósfera y la magia de un espacio que sorprende y despierta los sentidos.

El Jardín Botánico nace con un propósito claro de fusionar creatividad, sustentabilidad y gastronomía en un solo concepto. En el séptimo piso del hotel, un huerto orgánico urbano con más de 30 variedades de hierbas y vegetales abastece tanto al bar como a la cocina, mientras una estación de infusiones naturales invita a descubrir aromas y sabores inéditos. “Con Jardín Botánico buscamos marcar una diferencia en la industria hotelera. Queríamos una propuesta que uniera creatividad, sustentabilidad y gastronomía en un mismo concepto, aprovechando un recurso único: nuestro propio huerto orgánico en altura”, comenta Javier Giles, subgerente general del hotel.

Estación Encantada es la evolución natural de esa visión,  una carta más amplia, experimental y profundamente sensorial. Cada cóctel es un paisaje, un momento detenido en el tiempo. Entre los más emblemáticos podemos encontrar:

Rocío, donde limoncello, elderflower, manzanilla y espumante se entrelazan en una frescura cítrica y floral que despierta la mañana en cada sorbo.

Clorofila, un gin infusionado con piña, melón, menta, albahaca y cedrón, que ofrece un verde vibrante, como respirar la huerta desde lo alto de la ciudad.

Raíz, mezcla de Baileys, whisky, cardamomo y espresso, que conecta con la tierra fértil, profunda y especiada, cálida como la madera húmeda después de la lluvia.

Zeste, tequila, pomelo, syrup de zestes y espuma, chispeante y ácido, un estallido de esencia que revive la energía del fruto recién cortado.

Umbral, blood orange, vermut rosso, piña y limón, un juego de luces y sombras, un puente entre lo dulce y lo ácido, lo claro y lo oscuro, que invita a explorar los contrastes.

“Con esta renovación queremos dar continuidad a un proyecto consolidado, ampliando la experiencia y ofreciendo una coctelería innovadora que mantiene nuestro sello natural y sustentable”, agrega Giles.

La carta se sirve en The Bistro, abierta tanto a huéspedes como al público general, invitando a sumergirse en un universo donde cada bebida no solo se prueba, sino que se vive. Un lugar donde la coctelería deja de ser un acto y se convierte en narrativa, en experiencia, en historia.

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