Con el horizonte de Manhattan como escenario y el cierre de la Semana de la Moda como telón de fondo, Chopard presentó su nueva cápsula de Alta Joyería Ice Cube, una colección que reinventa el minimalismo con audacia y precisión escultórica.

La ciudad de Nueva York brilló aún más durante el cierre de la Semana de la Moda, cuando Chopard celebró su  velada privada en el piso 55 de One Vanderbilt. Enmarcado por las luces infinitas de Manhattan, el cóctel reunió a invitados como Emily Ratajkowski, Ashley Graham, Jodie Turner-Smith y Normani, quienes celebraron junto a Caroline Scheufele la llegada de un nuevo capítulo en la historia de Ice Cube, una de las colecciones más emblemáticas de la Maison. Entre copas, el ambiente se impregnó de la energía de la ciudad, con gastronomía del chef Daniel Boulud, que sorprendió con guiños lúdicos como nuggets de pollo con caviar y mini hamburguesas, y música a cargo de la DJ Mia Moretti.

Emily Ratajkowski

Ryan Destiny

Jodie-Turner-Smith

Caroline-Scheufele

Rania Benchegra

La elección de Nueva York no fue casual. Sus rascacielos espejados y líneas afiladas son reflejo directo de la inspiración arquitectónica de Ice Cube, una colección que desde 1999 ha elevado la geometría minimalista al terreno del lujo contemporáneo. Ahora, en su faceta de Alta Joyería, el cubo se reinventa con proporciones audaces, versatilidad modular y un fulgor escultórico que lo transforma en un manifiesto de estilo.

El corazón de esta cápsula es un collar modular único compuesto por nueve hileras de cubos articulados en oro ético rosa y blanco, concebidas para desmontarse y adaptarse al momento. La pieza, que alterna superficies espejo y engastes de diamantes, vibra como un horizonte en movimiento con la misma energía fluida de la ciudad que la vio nacer. Le siguen pulseras de tres o seis hileras y un prendedor multifuncional de espíritu gender fluid, diseñados para deslizarse con naturalidad entre solapas, corbatas o peinados, reflejando la libertad de expresión contemporánea.

Cortesía de Chopard

La colección tiene una furte inspiración  Art Déco, especialmente reflejado en la elegancia del corte Asscher en un anillo de tres quilates que desafía la simetría tradicional y en pendientes que permiten juegos asimétricos. El resultado es un lenguaje visual  estructurado, donde cada cubo es una declaración de modernidad.

Con Ice Cube Haute Joaillerie, Chopard escribe un nuevo capítulo en el diálogo entre arquitectura y joyería, entre rigor geométrico y feminidad inesperada. En palabras de Caroline Scheufele, se trata de “arte moderno para el cuerpo”,joyas que no solo se llevan, sino que iluminan con la misma intensidad que los rascacielos neoyorquinos al anochecer.

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