En una estación abandonada, la casa transformó un espacio cotidiano en una pasarela donde la artesanía excepcional dialoga con la energía urbana de la ciudad, dando forma a una colección que cruza épocas, personajes y culturas con naturalidad.

Para su primera colección Métiers d’art al frente de Chanel, Matthieu Blazy decidió viajar a la gran manzana. El escenario fue una estación de metro abandonada en Nueva York, un lugar tan simbólico, donde todas las personas transitan sin diferencias. Allí, Chanel transformó uno de los espacios más cotidianos de la ciudad en un desfile de alta artesanía y personajes, reafirmando una relación histórica con Nueva York que va más allá del espectáculo.
“El metro pertenece a todos”, declara Blazy, y esa idea se traduce en una colección que observa a la ciudad como un mosaico humano en constante movimiento. Estudiantes, ejecutivos, adolescentes, figuras públicas y anónimos conviven en un mismo trayecto. Esa mezcla se convierte aquí en narrativa visual. El desfile funciona como una secuencia cinematográfica donde cada look parece contar su propia historia, con la ciudad como telón de fondo permanente.

La colección avanza sin una cronología estricta cruzando a través de décadas, desde los años veinte hasta la actualidad, mezcla referencias del Art Déco con una visión más relajada y contemporánea del vestir. En el centro está el característico savoir-faire de los Métiers d’art, actuando como hilo conductor entre épocas y personajes. París y Nueva York se encuentran en un diálogo fluido, donde la técnica francesa se cruza con la energía directa y popular de la ciudad.

Imágenes Cortesía de CHANEL

Blazy propone una moda que combina artesanía y cultura urbana. Los accesorios aportan humor y ligereza, destacando  bolsos de mano como ostras adornados con perlas o pequeños objetos esmaltados, conviven con joyería de Goossens. Incluso los forros de seda cuentan historias, con escenas pintadas a mano de la vida neoyorquina y guiños a Gabrielle Chanel paseando por la ciudad.

Los personajes aparecen uno tras otro, como si se tratara de un casting urbano. Desde una mujer vestida con tweed de leopardo tejido a mano por Lesage, hasta una mujer impecable en un traje negro corto, llevando un clásico flap bag que simula la textura de un cocodrilo dorado, la mujer Chanel concebida por Blazy se mueve con gracia y confianza.

La elección de Nueva York no es casual. Gabrielle Chanel visitó la ciudad en 1931, camino a Hollywood, y fue aquí donde reconectó con la dimensión más libre y global de su visión. Lejos de incomodarse con las copias de sus diseños, entendió esa apropiación como una validación popular. Esa lectura abierta y democrática del lujo está clara en  la propuesta de Blazy. Con esta colección Métiers d’art 2026, Chanel no idealiza la ciudad, sino que la observa y la analiza. El metro se convierte en metáfora de la moda y de la casa misma, un espacio en constante tránsito, donde lo cotidiano puede volverse extraordinario cuando el oficio, la imaginación y la mirada correcta se encuentran.

#Métiers d’Art 2026
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