Como una declaración sensible y contemporánea que invita a repensar la moda desde la intimidad, el movimiento y la manera de habitar los espacios personales, Louis Vuitton presenta su nueva campaña protagonizada por Jennifer Connelly, una propuesta visual que equilibra fuerza y delicadeza y traduce el espíritu de la temporada en imágenes de elegante naturalidad.

El inicio de un nuevo año marca también la llegada de las propuestas y  visiones creativas para la temporada Primavera–Verano dando vida y color a los primeros meses del año , y Louis Vuitton presenta su campaña Primavera-Verano 2026 como una declaración sensible y contemporánea que invita a pensar en la moda desde la intimidad, el movimiento y la forma de habitar los espacios personales.

La campaña, protagonizada por la embajadora de la Maison Jennifer Connelly y fotografiada por Cass Bird, traduce en imágenes el espíritu del desfile concebido por Nicolas Ghesquière, Director Artístico de las colecciones femeninas. Ambientada en los antiguos apartamentos de verano de Ana de Austria dentro del Louvre, la colección encuentra en el hogar no solo un escenario, sino un concepto central, entendido como un lugar vivo, moldeado por experiencias, gestos cotidianos y libertad creativa. Es allí donde la moda se libera de códigos rígidos y se convierte en una expresión fluida, personal y profundamente femenina.

Jennifer Connelly encarna esta narrativa con una presencia serena y natural, capturada en instantes de quietud y reflexión, envuelta en texturas suaves y siluetas que acompañan el cuerpo con ligereza. Vestidos de inspiración lencera, drapeados  y conjuntos blancos que evocan la amplitud de las sábanas y la calma del espacio privado definen una estética donde la comodidad se funde con una elegancia silenciosa. Bordados florales con flecos y formas arquitectónicas revelan el savoir-faire de la Casa y el enfoque preciso de Ghesquière sobre la construcción de la silueta.

Los accesorios amplían este relato con nuevas interpretaciones de iconos reconocibles. El Express Bag surge como una evolución cotidiana y femenina del clásico Speedy, presentado en tonos suaves como Rose Atomic y Vanille, mientras que el Squire reinterpreta la herencia del Alma desde el lenguaje del Monogram. El Noé Trunk incorpora detalles rígidos en las esquinas, dialogando entre la tradición del viaje y una sensibilidad urbana actual, marcando una expansión clara en la familia de bolsos de la Maison.

La propuesta se completa con la joyería LV Cube, inspirada en el juego histórico Pateki de Gaston Vuitton y atravesada por el Damier, que invita a superponer piezas y explorar nuevas combinaciones, ahora también en plata. En el calzado, la Sneakerina introduce una visión fresca de la feminidad contemporánea, equilibrando comodidad y gracia, mientras que los Haven mules refuerzan la idea de un guardarropa pensado para moverse con libertad.

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