Natalie Portman regresa como protagonista de la nueva campaña de Miss Dior, en una historia que celebra el romance, la libertad y una feminidad más espontánea
Una vez más, Natalie Portman encarna el espíritu de Miss Dior, celebrando una relación con la Maison que se extiende desde hace más de una década y que ahora acompaña un nuevo capítulo de la fragancia. En esta ocasión, la actriz se convierte en la protagonista de una historia sobre el amor, la libertad y la espontaneidad, donde las flores, la luz y el paisaje se convierten en el escenario para una visión renovada de la icónica fragancia Miss Dior. Fotografiada por Lachlan Bailey y dirigida por Manu Cossu, la campaña sigue a la actriz entre calles parisinas y la costa francesa, comenzando con una escena en la que selecciona flores en un puesto callejero para después recorrer la playa y lanzarse al agua. El relato se desarrolla con naturalidad y movimiento, alejándose de una representación excesivamente construida del romance para mostrar una feminidad más cercana, libre y segura.
Esta sensibilidad también se refleja en el vestuario elegido para la campaña, que se enfoca en la nueva dirección creativa de Jonathan Anderson para Dior. Portman aparece con un vestido marfil con estampado floral, de mangas largas y delicados motivos bordados sobre el tejido, terminado con un gran lazo en el cuello. El look combina la elegancia característica de la Maison con una actitud más relajada, mientras su cabello ligeramente despeinado y un maquillaje luminoso mantienen la atención en la silueta, las flores y, naturalmente, el frasco de Miss Dior. La propuesta es un diálogo entre la feminidad que históricamente ha acompañado a la fragancia y la mirada contemporánea que Jonathan Anderson comienza a desarrollar para Dior.
La nueva campaña llega además junto a una nueva versión de Miss Dior Eau de Parfum, cuya composición mantiene la rosa de Grasse como uno de sus elementos centrales y la acompaña con vainilla cremosa, haba tonka y sándalo, creando un aroma floral de carácter más cálido y envolvente. El cambio también se hace notar en el frasco, que incorpora un nuevo lazo alargado inspirado en la alta costura y bordado con el característico motivo houndstooth de Dior, un detalle que conecta el universo de la perfumería con el savoir-faire y los códigos de la casa de modas.
La campaña toma como referencia algunos de los elementos que han construido el imaginario de Miss Dior y los lleva hacia un escenario más espontáneo y cotidiano. Las flores dejan de ser únicamente un motivo decorativo para convertirse en parte de la historia, mientras las tomas de Portman entre la ciudad, la naturaleza y el mar introduce una sensación de libertad que acompaña la idea de un amor sin reglas ni condiciones.
Imágenes cortesía de Dior