Bajo una escenografía futurista instalada en el Cour Carrée del Louvre, Nicolas Ghesquière presentó Ergonomie, una colección que explora la relación entre el cuerpo y la ropa a través de siluetas fluidas, materiales ultraligeros y una nueva mirada sobre la funcionalidad.
Automóviles voladores suspendidos sobre una pista de asfalto transformaron el Cour Carrée del Louvre en un escenario de ciencia ficción para la presentación de Louis Vuitton para la temporaa primavera-verano 2027. Sobre este paisaje urbano y futurista, Nicolas Ghesquière presentó Ergonomie, una colección que sitúa el movimiento en el centro de su propuesta y reinterpreta la funcionalidad desde una perspectiva en la que la construcción de las prendas responde al cuerpo, acompañando sus gestos en lugar de limitarlo.
La idea de ergonomía, entendida como el diseño de objetos y prendas en función de las capacidades y necesidades del cuerpo humano, articuló el desfile desde su primera salida, un vestido cruzado en tonos gris y blanco cuya construcción prescindía de costuras restrictivas para favorecer la libertad de movimiento. Ghesquière retomó las siluetas estructuradas que caracterizan su trabajo y las llevó hacia una expresión más ligera, donde la sastrería pierde rigidez y las prendas adquieren una característica de segunda piel.
Los tejidos desempeñaron un papel fundamental en esta colección, con capas de chiffon, sedas carré y mezclas de seda y cashmere que acompañaban el movimiento de las modelos. La ligereza de los materiales se conmplementó con una paleta dominada por tonos neutros, con acentos de amarillo, rosa pastel y verde, mientras los estampados , los motivos de pinceladas y los detalles de plumas bordadas con cuentas aportaron frescura a las superficies translúcidas.
Los bolsos de cuero y el calzado aportaron estructura a una propuesta en la que las siluetas parecían flotar sin esfuerzo sobre el cuerpo, reforzando este diálogo entre función y forma que atraviesa la colección. Esta relación también conecta con la historia de Louis Vuitton, cuya herencia está estrechamente vinculada al viaje y a la búsqueda de soluciones que faciliten el desplazamiento.
Con Ergonomie, Ghesquière plantea una reflexión sobre la manera en que vestimos en una sociedad en constante movimiento, donde la funcionalidad adquiere un lugar cada vez más relevante dentro del diseño contemporáneo. Frente a una escenografía que imagina ciudades suspendidas entre el presente y el futuro, la colección encuentra su sentido en prendas concebidas para acompañar el cuerpo y adaptarse a sus movimientos, demostrando que la innovación también puede surgir de una construcción más ligera y de una relación más intuitiva entre la ropa y quien la lleva.
Imágenes Cortesía de Louis Vuitton