Ambientada en la localidad costera de Margate, la nueva campaña de Ann Demeulemeester explora la nostalgia, el paso del tiempo y una sensibilidad romántica a través de imágenes que capturan la esencia poética y melancólica de la marca.
Bajo la dirección creativa de Stefano Gallici, Ann Demeulemeester presenta su campaña otoño-invierno 2026, una historia visual ambientada en Margate, una localidad costera de Inglaterra donde la arquitectura tradicional, las calles silenciosas y la inmensidad del mar se convierten en el escenario de un relato marcado por la nostalgia y una particular sensación de libertad. A través de dos jóvenes que recorren el pueblo durante una luminosa tarde junto al mar, la campaña construye una atmósfera que parece existir entre el recuerdo y la imaginación, evocando momentos de un verano que termina y la incertidumbre de aquello que todavía está por venir.
Lejos de una narrativa convencional, las imágenes presentan a sus protagonistas caminando entre antiguas casas, pescadores y calles prácticamente desiertas, con expresiones distantes y una actitud que contrasta con la tranquilidad del paisaje. Sus movimientos, elegantes y despreocupados, acompañan una historia abierta a distintas interpretaciones, donde el tiempo parece detenerse entre estaciones y los personajes transitan por un lugar al que parecen pertenecer y, al mismo tiempo, permanecer ajenos.
La colección se integra naturalmente en esta atmósfera a través de prendas que recuperan algunos de los códigos más característicos de Ann Demeulemeester, como el romanticismo oscuro, las siluetas fluidas y el contraste entre delicadeza y una estética deliberadamente imperfecta. Un vestido de terciopelo negro se mueve con el viento, mientras camisas holgadas, pañuelos de seda, cintas y camisetas de apariencia desgastada aportan una sensación de espontaneidad que refuerza la relación entre el cuerpo, las prendas y el entorno.
Este universo visual refleja la sensibilidad que Stefano Gallici ha desarrollado al frente de la maison, manteniendo el vínculo con su identidad romántica y alternativa a través de una propuesta que encuentra belleza en la imperfección, la melancolía y los pequeños gestos cotidianos. En lugar de construir una imagen rígida de la colección, la campaña permite que las prendas formen parte de una historia donde el movimiento y las emociones sugeridas adquieren tanto protagonismo como la propia moda.