La cantante regresó al escenario con un vestido de Alta Costura creado especialmente por Matthieu Blazy, inspirado en el diseño que lució durante la 69ª edición de los Premios Oscar en 1997. Una reinterpretación que reúne casi tres décadas de historia, el savoir-faire de los ateliers de la maison y más de 1.300 horas de trabajo artesanal.

Casi tres décadas después de su aparición en la alfombra roja de los Premios Oscar de 1997, Céline Dion volvió a encontrarse con uno de los diseños más recordados de su historia junto a Chanel, esta vez a través de una creación de Alta Costura concebida especialmente para su presentación sobre el escenario. Diseñado por Matthieu Blazy y confeccionado a mano en los históricos ateliers del número 31 de la Rue Cambon en París, el vestido recupera la inspiración de aquella pieza de la colección primavera-verano 1997 y la lleva hacia una nueva interpretación que incorpora elementos de la propuesta Haute Couture otoño-invierno 2026, estableciendo un diálogo entre el legado de la maison y su actual dirección creativa.

La creación conserva el espíritu del diseño original, pero introduce una construcción que combina delicadeza y complejidad técnica, con una capa de muselina bordada que envuelve un bustier estructurado, acolchado y encorsetado, mientras el escote está trabajado en rafia. Esta combinación de materiales y técnicas permite reinterpretar la silueta desde una mirada contemporánea, en la que la ligereza de los tejidos contrasta con la precisión de una estructura interior.

Uno de los elementos más destacados del vestido es su bordado, desarrollado por Atelier Montex, una de las Maisons d’art residentes en le19M, el espacio dedicado a preservar y desarrollar los oficios artesanales vinculados a Chanel. Para dar forma a esta superficie luminosa, los artesanos crearon una base de cristales de vidrio, cada uno rodeado por delicadas terminaciones de pequeñas cuentas y abalorios bicónicos, aplicados mediante la técnica de bordado Lunéville. El resultado es un degradado de destellos inspirado en el polvo de estrellas, compuesto por 6.000 elementos de joyería y 5.000 cuentas que aportan profundidad y movimiento al diseño.

La elaboración del conjunto requirió un total de 1.380 horas de trabajo, reflejando la colaboración entre los ateliers de Alta Costura de la Rue Cambon y las Maisons d’art que participan en la creación de algunas de las piezas más elaboradas de Chanel. El vestido se completó con zapatos de satén negro confeccionados por Massaro, otra de las casas artesanales residentes en le19M, cuya tradición en la fabricación de calzado forma parte del universo creativo de la maison.

Imágenes cortesía de Chanel

La referencia a 1997 también estuvo presente en la elección de las joyas, con un collar de Alta Joyería inspirado en la pieza que Céline Dion llevó durante aquella ceremonia. Se trata del collar COMÈTE, realizado en platino y oro blanco de 18 quilates, con 1.080 diamantes que suman más de 67 quilates, cuyo diseño remite a una de las creaciones más emblemáticas de Gabrielle Chanel. Su origen se encuentra en Bijoux de Diamants, la única colección de Alta Joyería presentada por la diseñadora en 1932, donde los motivos celestes, las estrellas y los cometas adquirieron un lugar central dentro de una nueva manera de concebir las joyas y su relación con el cuerpo.

Imágenes cortesía de Chanel

A través de esta creación, Matthieu Blazy retoma un momento significativo de la historia de Céline Dion junto a Chanel, reinterpretando un diseño que casi tres décadas después vuelve a acompañar a la cantante sobre el escenario. Una propuesta que celebra la riqueza de los archivos de la maison y el savoir-faire de sus ateliers, donde las técnicas tradicionales de Alta Costura encuentran nuevas formas de expresión a través de materiales, bordados y una mirada contemporánea del diseño.

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