Al ritmo pausado de una tarde californiana, Hermès presentó en Los Ángeles el segundo capítulo de su colección Otoño-Invierno 2026. Diseñada por Nadège Vanhée, la propuesta explora el movimiento, la fluidez y la libertad a través de una serie de siluetas inspiradas en el universo de la danza.
Hay algo especial en la luz del atardecer en Los Ángeles, ese instante en que el sol comienza a desaparecer detrás de las colinas y la ciudad se tiñe de reflejos dorados. Fue precisamente en ese escenario donde Hermès presentó Silhouettes on the Horizon, el segundo capítulo de su colección femenina Otoño-Invierno 2026 diseñada por Nadège Vanhée.
La colección parte del universo de la danza, pero no desde el espectáculo, sino desde los momentos entre bastidores, los ensayos, los gestos repetidos, la disciplina que con el paso del tiempo se convierte en fluidez. Esa idea de movimiento constante se ve personificada en vestidos que acompañan el cuerpo con naturalidad, tejidos envolventes que abrazan la silueta y detalles inspirados en la danza que aparecen de manera sutil a lo largo de la colección.
A medida que las siluetas avanzan, la colección se aleja del estudio y sale a la calle con mayor confianza y personalidad. Faldas de seda, vestidos foulard en terciopelo y delicados drapeados encuentran equilibrio junto a chaquetas biker, abrigos de cuero y botas ecuestres. Hay una espontaneidad que atraviesa toda la propuesta, prendas diseñadas para seguir el ritmo de una mujer que se desplaza con libertad.
Los colores cobran protagonismo a lo largo de toda la colección con amarillo, verde aguamarina, rojos y verdes, colores vibrantes que evocan la atmósfera despreocupada de la costa oeste, mientras que los bordados sobre cuero, las texturas brillantes y los acabados iridiscentes aportan personalidad a cada look. Entre las piezas más destacadas aparece una nueva interpretación del carré Soleil de Soie TATTOO, transformado en volúmenes, frunces y drapeados que interpretan uno de los códigos más reconocibles de Hermès bajo una visión completamente nueva.
Al caer la noche, el terciopelo, el satén negro y los bordados luminosos evocan el cielo estrellado de Los Ángeles, poniendo el broche final a una colección que celebra a una mujer libre, dinámica y en permanente evolución, que encuentra en el movimiento una extensión natural de su identidad.
Imágenes cortesía de Hermès