Rolex presenta el nuevo Perpetual Padellone, un encuentro entre la precisión relojera y la poesía del tiempo que retoma la esencia de un modelo histórico para dar forma a una nueva expresión de la colección Perpetual.
La colección Perpetual de Rolex se amplía con el nuevo Perpetual Padellone, una pieza en la que la precisión de la relojería convive con una mirada más poética del tiempo. Inspirado en un modelo histórico de la marca y dotado de un calendario completo anual instantáneo junto a una representación de las fases lunares, el reloj reúne elegancia clásica y modernidad en una interpretación que conecta el patrimonio de Rolex con nuevas soluciones técnicas.
El Perpetual Padellone toma su nombre de la referencia 8171, conocida por los coleccionistas como «Padellone» y producida entre finales de la década de 1940. A partir de aquel modelo, Rolex desarrolla una nueva pieza de 39 mm que conserva la elegancia de sus líneas suaves, con un bisel ligeramente abombado y delicadas estrías en su parte inferior, mientras la esfera combina un acabado granulado en el centro con un sutil acabado satinado hacia el contorno.
La fase lunar es uno de los elementos que distingue al nuevo reloj y aporta una dimensión especial a su lectura del tiempo. Un disco esmaltado azul representa el ciclo lunar de 29,53 días, sobre el que se desplazan de manera continua dos representaciones opuestas del astro, una luna llena y una luna nueva realizadas en meteorito, esta última con un tratamiento PVD azul oscuro. En lugar de recurrir a una imagen que simplemente aparece o desaparece para indicar cada fase, el mecanismo acompaña el paso de una luna nueva a la siguiente mediante el movimiento continuo de ambas representaciones. Las dos lunas poseen un rostro realizado mediante tampografía, un detalle inspirado en el histórico Padellone, donde el astro aparecía representado con un rostro rodeado de estrellas, aportando a la pieza un carácter poético, casi onírico.
Esta misma precisión se refleja en el calendario, donde el día de la semana y el mes aparecen en dos ventanas situadas a las 12 h, mientras una aguja azul rematada por una luna creciente señala la fecha sobre el contorno de la esfera. Gracias al sistema Haplos, patentado por Rolex, el mecanismo distingue automáticamente los meses de 30 y 31 días y solo requiere una corrección anual al pasar de febrero a marzo, mientras que a medianoche el día, la fecha y el mes cambian simultáneamente en una fracción de segundo. Las diferentes indicaciones del calendario y la fase lunar pueden, además, ajustarse en cualquier momento mediante cuatro correctores situados en los flancos de la caja.
En el interior, el calibre 7190 reúne las soluciones técnicas que hacen posible este funcionamiento y, desarrollado y fabricado íntegramente por Rolex, opera a una frecuencia de 5 hercios e incorpora la espiral Syloxi de silicio, un eje de volante de cerámica y el escape Dynapulse, también fabricado en silicio. El movimiento puede apreciarse a través del fondo transparente de la caja, donde la masa oscilante calada en oro amarillo y los puentes decorados con Côtes de Genève Rolex ponen en valor unos acabados que acompañan las exigencias de precisión, autonomía y fiabilidad del mecanismo.
El Perpetual Padellone se presenta en tres versiones que mantienen una misma arquitectura y exploran distintas combinaciones de materiales y acabados, desde una primera propuesta en oro Everose de 18 quilates con esfera blanco intenso de acabado granulado y brazalete Settimo, hasta las versiones en platino 950 con esfera azul glaciar y correa de piel de aligátor negro mate, y en oro Everose de 18 quilates con esfera blanco intenso y correa de piel de aligátor marrón. Este último brazalete, presentado en 2025 junto al Perpetual 1908, retoma la delicadeza de los antiguos diseños de inspiración joyera a través de siete elementos pequeños y ligeramente abombados que aportan una expresión más refinada a la pieza.
Con el Perpetual Padellone, Rolex amplía la colección Perpetual con una pieza que lleva la tradición relojera hacia una nueva expresión, manteniendo la pureza de sus formas mientras incorpora una mecánica desarrollada para ofrecer un rendimiento inédito. Entre el movimiento exacto del calendario y el recorrido de la Luna sobre la esfera, el reloj encuentra un equilibrio entre innovación y tradición, haciendo de la precisión una forma de belleza y del paso del tiempo una experiencia también visual.