Ralph Lauren presenta su colección Otoño 2026 como una experiencia inmersiva donde moda, atmósfera y narrativa se funden en un mismo gesto creativo. Fiel a su capacidad de construir universos, el diseñador reinterpreta sus códigos históricos desde una mirada más libre y emocional, reafirmando su visión de la elegancia americana con carácter y profundidad.

En el marco de la Semana de la Moda en Nueva York, Ralph Lauren eligió la Jack Shainman Gallery como escenario para presentar su colección Otoño 2026, un espacio cuya arquitectura clásica fue transformada en un universo propio de la marca. Columnas de mármol y cielos dorados convivieron con un set pintado a mano que evocaba un bosque nocturno, mientras alfombras orientales cubrían el suelo bajo una selección ecléctica de sillas y bancas vintage, revestidas con telas de la Casa. Una vez más, Ralph Lauren demostró su talento para construir mundos completos, donde el relato que rodea la velada es tan importante como la prenda.

La pasarela se abrió con Gigi Hadid descendiendo la escalera central con  maquillaje mínimo y el cabello deliberadamente imperfecto. Su look, un conjunto de lana marrón con top estructurado tipo bustier superpuesto a un cuello alto gris y falda columna a juego, marcó el tono de la colección. El estilismo se completó con un cinturón de cadena plateada a la cadera y una nueva versión del bolso Ralph, reinterpretado con asas de madera y cuero envejecido.

La mujer de esta temporada se define por un espíritu indómito. La sofisticación americana característica de la marca se vuelve más áspera, más táctil, sin perder su elegancia inherente. La colección mezcla referencias aristocráticas, guiños ecuestres y un romanticismo oscuro que dialoga con el clima cultural actual. Blazers de tweed Donegal se llevan con bufandas sujetas por broches brillantes, mientras chaquetas florales cropped y bustiers se combinan con pantalones de cuero patinado de silueta barril. Los jodhpurs se introducen en botas de montar sobre la rodilla y las estolas animal print envuelven abrigos de lana con naturalidad.

La paleta, dominada por grises, azules, verdes y marrones, se expresa más a través de las texturas que del color. Vestidos columna de terciopelo teñidos dos veces para lograr profundidad cromática, mallas trabajadas para simular cota de malla y camisas de cuero que se degradan en gamuza revelan una obsesión por el detalle y la materia. Todo invita a tocar, a superponer, a experimentar con cada prenda.

Imágenes cortesía Ralph Lauren