En una industria que lanza novedades de forma constante saturándonos con productos, Chanel se distingue por una aproximación más enfocada desarrollando fórmulas específicas, con ingredientes trabajados a profundidad y pensadas para responder a necesidades concretas de la pielcon resultados que hablan por sí solos. Bajo esa lógica, la línea SUBLIMAGE continúa evolucionando con nuevas soluciones que combinan investigación, sensorialidad y adaptación.
En el centro de esta línea está La Crème, producto estrella concebido como un eje dentro del ritual Sublimage. Su propuesta no es única, sino modular y disponible en distintas texturas para adaptarse a diferentes rutinas. Texture Suprême ofrece una experiencia más rica y envolvente, adecuada para pieles secas, climas fríos o momentos de incomodidad. Texture Universelle funciona como una opción equilibrada, versátil a lo largo del año. Texture Fine, en cambio, responde a contextos de calor y humedad, o a pieles mixtas que requieren ligereza sin renunciar al tratamiento.
A esta línea se suma Le Baume, la novedad de 2026. Su desarrollo apunta a un escenario específico, la piel temporalmente fragilizada y maltratada por procedimientos estéticos como peelings o láser, así como factores externos como la contaminación o los cambios de clima que pueden alterar la barrera cutánea y generar sensibilidad e irritación.
Su fórmula integra Vanilla Planifolia polifraccionada, un activo característico de la investigación de la marca con alta concentración de moléculas activas, junto a un complejo de vitamina B5 y ceramidas. Esta combinación busca favorecer la regeneración, calmar la piel y reforzar su función protectora. La textura, densa en un inicio, se transforma al contacto con la piel y crea una sensación envolvente sin saturarla. La ausencia de fragancia responde a una necesidad funcional, minimizar la reactividad en estados de mayor sensibilidad.
La aplicación también es parte esencial para lograr los resultados. Se recomienda usar poca cantidad y trabajarla desde el centro del rostro hacia afuera con presión suave con las manos ayudando a que el producto se absorba mejor y a generar una sensación inmediata de confort. Calentar el producto entre las manos antes de aplicarlo mejora su extensibilidad y evita fricción innecesaria en pieles sensibilizadas. Luego, presionar suavemente en frente, sienes, mejillas y contorno del rostro, en lugar de arrastrar, respetando la piel en un estado más reactivo y sensible. Repetir esta secuencia un par de veces no solo optimiza la absorción, sino que también ayuda a relajar la tensión facial, algo especialmente relevante después de procedimientos o en momentos de estrés cutáneo.
Con el uso constante, se reduce la sensación de tirantez, el enrojecimiento y la irregularidad en la textura. La piel se ve más estable, menos reactiva y con mejor capacidad de recuperación. Sublimage no apunta a un cambio inmediato, sino a un trabajo sostenido que se ajusta a las necesidades reales de la piel en cada momento.